Shuichi

¿Puede? - Parte 3

Viene de...

 A duras penas Shuichi abrió los ojos. Tenía un terrible dolor de cabeza, la boca pastosa y por un instante no sabía dónde se encontraba. Se frotó los ojos pesadamente e intentó fijar la mirada. Reconoció su futón y sus muebles que se hacían bien visibles bajo la enorme cantidad de luz que entraba por la ventana. Enderezándose a duras penas sobre el futón empezó a recordar. La noche anterior habían tenido actuación, se habían quedado un rato en el local y a juzgar por el dolor de cabeza que tenía se había pasado con las cervezas. Se destapó y se dio cuenta de que todavía llevaba puesta toda la ropa, los accesorios e incluso las botas. ¿Cómo había llegado a casa? Se despojó de todo y quedándose en calzoncillos se dirigió al baño.
 A medio camino hacia el baño oyó cómo alguien llamaba al timbre. El sonido le estalló en la cabeza como si se tratara de una terrible explosión.

- ¿Quién coño es? Maldito timbrazo - musitó para sí mismo mientras se acercaba a mirar por la mirilla de la puerta principal. La calva de Tanaka se le apareció deformada por la lente.
- Bueno colega, menuda cara tienes, ¿acabas de levantarte? - dijo rápidamente Tanaka en cuanto Shuichi le abrió la puerta. - Y por cierto, deberías vestirte un poco antes de abrir la puerta, ¿no crees?
- Tío no estoy para tonterías, y no hables tan alto! - le recriminó Shuichi. - ¿Se puede saber a qué has venido a estas horas?
- ¿A estas horas? Tío es casi la hora de comer! Vaya, sí que la pillaste buena anoche nenita.
- Mierda...
- Vengo a traerte la guitarra, parece que ayer te largaste sin recogerla del local. - dijo Tanaka señalando la funda de guitarra que llevaba a la espalda y en la que Shuichi no se había fijado.
- Joder, ya podrías haberme avisado cuando nos fuimos pues.
- ¿Cuando nos fuimos? - repitió Tanaka.
- ¡Tío pareces un loro repitiendo todo lo que digo! - se exasperó Shuichi, que se había sentado de mala manera en un desgastado puf.
- Oh vaya, ¿no me digas que no te acuerdas de anoche? - dijo socarronamente Tanaka. - Chaval, yo me fui con una piba bien buena, que por cierto me está esperando abajo, y tú te quedaste con el chico éste de la cresta. ¿Cómo dijo que se llamaba? Ah, sí, Eiyuu dijo.
- ¿Qué? - dijo sorprendido Shuichi. - No me acuerdo de eso...
- Bueno, pues ya te apañarás, yo me piro ya. Demasiado he hecho trayéndote la guitarra. Ale, que te sea leve esa resaca jajajajaja

 Tanaka salió rápidamente del apartamento dejando a Shuichi todavía intentando recordar algo de la noche anterior. Después de unos minutos Shuichi se levantó y fue hacia el baño otra vez. Abrió el grifo de la ducha para que fuera calentándose el agua y se quitó los calzoncillos quedando totalmente desnudo frente al espejo. Tenía muy mala cara, nunca le había sentado bien una noche de borrachera aunque todavía no sabía porqué había bebido tanto. Acercó su cara al espejo y pasó sus dedos por las mejillas comprobando si algún indicio de acné comenzaba a asomar. Se alegró de ver que no era así y se metió en la ducha agradeciendo la cálida acogida que el agua le daba a su cuerpo. Dejó que el chorro cayera sobre su cabeza durante un buen rato. De repente, tal vez porque el agua le había despejado un poco, pensó en lo que Tanaka le había dicho. ¿Se había quedado con el chico ese? Hizo un esfuerzo para intentar acordarse de algo y varias imágenes vinieron a su mente. Después de la actuación se habían quedado con más gente, poco a poco se habían ido los demás. No recordaba cuándo se fue Tatsuya pero sí a Tanaka salir con una chica colgada del brazo. Él y el otro chico se habían quedado más rato y luego todo se hacía borroso. Tenía la sensación de que habían salido al exterior pero no recordaba cómo.
El agua seguía cayendo sobre su cabeza deslizándose por el resto de su cuerpo devolviendo algo de temperatura a sus músculos. Todavía intentando recordar Shuichi había alcanzado el jabón y la esponja. Sin ningún tipo de orden empezó a limpiar su cuerpo restregando la esponja a lo largo de él. Poco a poco venía a su mente alguna imagen nueva de la noche anterior. Ahora recordaba que apenas se había podido poner en pie para salir del local y al pasar la esponja sobre su cintura recordó también la sensación del brazo del otro chico rodeándolo para aguantar su peso. Oh, vaya.
 Terminó de aclararse y cogiendo una toalla salió de la ducha. El espejo estaba empañado y usó su mano para limpiarlo. La imagen de su rostro fue haciéndose más clara y se quedó observando cómo caían gotas de agua desde su cabello hasta su cuello. Se apartó el flequillo que le caía sobre la frente y tuvo una extraña sensación. Un olor como a interior de coche limpio le vino a la mente. Recordaba vagamente unos tapetes blancos, ¿habría vuelto en taxi a casa? Seguramente, si estaba tan mal como para no recordar nada seguramente casi ni habría podido caminar. Le resultaba raro pensar en cómo se las habría apañado para pagar al taxista y subir al apartamento después.
 Terminó de secarse y con el cabello aún húmedo se puso un desgastado pantalón vaquero y una camiseta marrón, también muy desgastada y la cual era una talla más de la que le correspondería.

 Fue a la cocina y rebuscó en la nevera pero no encontró nada decente para beber así que se conformó con un simple vaso de agua al que acompañó con una aspirina para el dolor de cabeza. Mientras bebía buscó el mando de la televisión y la enchufó mirándola distraídamente. Un anuncio sobre fideos instantáneos le hicieron pensar que si quería comer algo ese día tendría que bajar al conbini porque no tenía nada decente en la nevera. Se dispuso a sentarse frente al televisor cuando volvió a sonar el timbre de la puerta. Esta vez no le molestó tanto aunque seguía sonándole muy fuerte.
 Se acercó a la mirilla y se quedó sorprendido al reconocer al chico que había al otro lado.

- Eiyuu... - dijo quedamente. - ¿Pero qué...?

 Abrió la puerta lentamente sin saber qué decir. El rostro del chico al ver que Shuichi abría la puerta se iluminó un poco y con una sonrisa saludó al mudo Shuichi que se había quedado parado una vez abierta la puerta.

- !Hola¡ ¿Qué tal has dormido? - dijo Eiyuu sin moverse de su sitio puesto que Shuichi no se apartaba de la entrada. - He pensado que quizá necesitarías algo para la resaca, anoche bebiste bastante y no veas lo que me costó traerte hasta casa.
- Eh...? - Shuichi no sabía cómo reaccionar. ¡Así que Eiyuu era el que le había traído a casa! - Bu... Bueno, pasa.

 Shuichi se echó a un lado para dejar pasar a Eiyuu. No tenía claro cómo reaccionar y la confianza que ese chico se tomaba le resultaba inquietante. Le vio acercarse a la repisa de al lado del fogón y dejar una bolsa que tenía el logotipo del conbini de abajo. Se acercó y miró las cosas que contenía la bolsa: dos boles de fideos instantáneos, una botella de litro de zumo de naranja y algunas chocolatinas.

- El azúcar y el zumo, lo mejor para la resaca. - dijo alegremente Eiyuu al ver a Shuichi observando las cosas. - Y anoche me di cuenta de que no tenías mucha cosa para comer así que he traído fideos, espero que te gusten los de este sabor.
- ¿Pero anoche me trajiste hasta mi propia casa? - preguntó algo sobresaltado Shuichi.
- ¡claro! Casi no podías caminar así que llamé a un taxi y te traje hasta aquí. - contó Eiyuu que había encontrado una cacerola y se disponía a calentar agua para los fideos. - Vaya, ¿no te acuerdas de nada? ¿De nada, nada? Eso es una pena.

 Estas últimas palabras habían salido con mucha naturalidad de los labios de Eiyuu pero a Shuichi le habían sonado terribles. ¿De qué tenía que acordarse? ¿Por qué "era una pena" que no lo hiciera? La mente de Shuichi, todavía espesa por la resaca, empezó a llenarse de extrañas ideas que lo asustaron. Algo en el comportamiento de Eiyuu lo turbaba, quizá esa naturalidad y espontaneidad que mostraba, o quizá esa confianza que se tomaba con él, o el que le hablara de una manera tan cercana cuando apenas se conocían. Turbado Shuichi se quedó inmóvil mientras dejaba que Eiyuu terminara de preparar algo para comer. Parecía que el silencio de Shuichi no le molestara y tampoco el hecho de que no le hubiera preguntado nada después del comentario que había soltado.
 Unos minutos más tarde ambos se encontraban sentados frente a la mesa baja de al lado del televisor. A pesar de ser un apartamento el suelo tenía tatami y Shuichi no tenía ninguna silla o sofá a parte del puf, que habían apartado para acomodarse mejor.

- Pensé que sería por el alcohol pero veo que eres un chico bastante callado, ¿no? - dijo Eiyuu no aguantando más el silencio que reinaba mientras comían. - Parece que tu amigo Tanaka no mentía cuando lo comentó jejeje
- Ese Tanaka metiéndose siempre donde no le llaman - dijo Shuichi a modo de respuesta. Lo cierto es que tenía varias cosas que preguntarle a Eiyuu pero todo le parecían preguntas estúpidas y sobre cosas de las que no tenía seguridad sobre si eran ciertas o no.

 Terminaron de comer los fideos y Shuichi se levantó para tirar los envases a la papelera. Mientras estaba de espaldas fregando los palillos que habían utilizado oyó unos acordes de guitarra que le sobresaltaron. Se giró y vio que Eiyuu se había levantado, había sacado la guitarra de la funda que reposaba cerca del televisor y sentándose encima del puf desgranaba algunas notas con aire ausente. Shuichi no soportaba que nadie tocara su guitarra y en cualquier otra situación se habría lanzado raudo a cogerla pero por un instante se quedó paralizado escuchando la melodía que Eiyuu tocaba. No le sonaba a ninguna canción conocida y, aunque algún que otro pequeño fallo saltaba de vez en cuando, le resultó algo hipnotizante. Después de un momento Shuichi se recobró del ensimismamiento y se sorprendió de no haber reaccionado antes.

- Oye tío, deja la guitarra en paz - dijo elevando la voz y acercándose al puf - Nadie te ha dado permiso para cogerla.
- Oh perdona, me he dejado llevar. - dijo Eiyuu entregando la guitarra a Shuichi que ya se encontraba a su lado. - No tenía intención de molestarte.

 Las palabras sonaban sinceras a oídos de Shuichi pero aún así se sentía enfadado y le pidió a Eiyuu que se fuera de su casa. Éste obedeció sin rechistar y se marchó con aspecto algo abatido. Shuichi se sentó sobre el puf soltando un suspiro y sin saber todavía muy bien qué era lo que lo había enfadado tanto: si el que Eiyuu hubiera cogido su guitarra o que él le hubiera permitido entrar en casa y hacerle la comida, aunque sólo fuera un bol de fideos pre cocinados.
 No alcanzaba a entender por qué se había dejado llevar por aquel chaval. En la vida había dejado entrar a un extraño a su casa y menos que le trajera algo de comer. Además, todavía le turbaba el comportamiento de Eiyuu y el hecho de no saber si había pasado algo o no la noche anterior. Notaba la sien ardiendo y el bombeo de la sangre en ella y a pesar de la aspirina su dolor de cabeza iba aumentando. Se deslizó hasta el suelo para quedar con la cabeza apoyada en el puf y cerrando los ojos intentó limpiar su cabeza de ideas a ver si así remitía el dolor.

———————————————————

Invitado especial Eiyuu de Carlachan ^^

———————————————————

~ Volver ~