Shuichi

¿Puede? - Parte 2

Viene de...

 Shuichi golpeaba con la púa de su guitarra la mesa en la que estaba semi apoyado. Su mente vagaba dándole vueltas a varios pensamientos que habían empezado a inundarle.

- Oye tío, ¡para con la púa ya joder!
- ¿Qué pasa? - dijo sorprendido Shuichi. Tanaka se había acercado a la mesa golpeándola secamente con la mano. - ¡Joder qué susto!
- Llevas un rato golpeando la mesa con la púa y ya no aguanto más, ¿no me digas que a estas alturas estás nervioso antes de una actuación?

 Para nada estaba Shuichi nervioso, no era la primera vez que actuaban delante de público y a él le gustaba demasiado subirse a un escenario como para tener nervios. Aún así notaba que estaba algo inquieto y no sabía muy bien por qué. O quizá no quería saberlo.
 Por su mente rondaba la imagen de ese chico de cresta rubia que había visto hacía días en la tienda de música. Un chico que le había llamado la atención, no sabía bien por qué, y que justamente había vuelto a encontrar nada más que en la puerta de la academia. Se habían chocado a primeros de semana y ante la sorpresa Shuichi no había sabido cómo reaccionar. La palabrería que siempre soltaba cuando repartía flyers le había salido esputada de la boca, y rápidamente se había girado y marchado en otra dirección. No quería reconocerlo pero era como si se hubiera puesto nervioso al volver a ver a ese chaval y no entendía el motivo. Nunca nadie le había puesto nervioso, y menos un tío al que ni siquiera conocía y apenas había visto durante un momento.

 La voz de Tatsuya tarareando una de sus canciones le sacó de sus pensamientos otra vez. Miró a sus compañeros de grupo: Tanaka, el batería, un chico alto, delgado, de cara amable y cabeza rapada; y Tatsuya, a los teclados, un chico de aspecto muy femenino, dos años menor que él pero que aparentaba más joven todavía y que casualmente lo había encontrado un día tirado por ahí, como le gustaba decirle para molestarle un poco. Tanaka era amante de la música punk y había sido el que más le había hablado a Shuichi sobre montar un grupo. En cambio Tatsuya era un joven que nadie vincularía al grupo si lo conocieran fuera de las actuaciones. Era inocente, buen chico y bastante ingenuo. Aunque el estilo de música que tocaba en el grupo no era la que más le gustaba tenía mucho talento y por eso Shuichi le había ofrecido formar parte del equipo. Él y Tanaka habían probado con varias personas pero por muy afines a ellos que fueran no habían logrado el sonido que buscaban hasta encontrar a Tatsuya.

- ¡Pues yo sí que estoy nervioso! - rió Tatsuya al ver que Shuichi le miraba. - Siempre me pongo nervioso jejeje.
- No creo que sean nervios, es que eres bastante hiperactivo chaval jajaja – le dijo Tanaka al ver que Tatsuya se levanta y sentaba constantemente.

 En ese momento el dueño del local entró en la pequeña habitación en la que se encontraban los músicos y les anunció que ya podían salir al escenario.

 Shuichi subió llevando su guitarra y se colocó detrás del micrófono central. La sala era pequeña así que no albergaba demasiado público y reconoció a algunas personas de la primera fila. Puede que ya tuvieran algunos fans incondicionales, rió para sí mismo.
 Automáticamente dijo algunas palabras a modo de saludo y escuchó los acordes de la música esperando el momento de enlazar su voz a ellos. Cantando y acompañando con su guitarra dejó que su mirada viajara por la sala. Apenas se veía nada ya que el total de la iluminación la tenían en el escenario, pero tres focos enfocaban de vez en cuando hacia el público. Distinguía caras alegres, gente moviendo la boca como si cantaran, alguna chica que intentaba llamar su atención. Inconscientemente Shuichi escudriñaba el público sin saber qué buscaba. Entonces, durante unos pocos segundos en los que uno de los focos alumbró el fondo de la sala, pudo distinguir las facciones del chico de cresta rubia. Le dio la sensación de que sus miradas se encontraban, algo se revolvió en el interior de Shuichi y éste apartó la mirada rápidamente. Intentó concentrarse en la música. La gente siempre decía que parecía como si al subir al escenario algo en él cambiara pero la verdad es que simplemente se dejaba llevar y una vez dominaba una canción el resto era automático.

 Tras varias canciones y algún bis terminó la actuación. Los tres componentes de la banda regresaron a la pequeña habitación de antes y se sentaron a descansar. Tatsuya empezó a quitarse varias pulseras que llevaba mientras sacaba su teléfono móvil y llamaba para que vinieran a recogerlo.

- Tatsuya mientras llegan tus padres volvamos a la sala y tomémonos algo con la gente que se haya quedado, no debemos olvidar a los fans! - dijo Tanaka alegremente. - Tardarán un poco en llegar, ¿por qué no vienen un día a vernos?
- Buf, eso será imposible jajajaja Mi padre me dio permiso para estar en el grupo pero el pobre no aguantaría estar en una sala de este tipo – rió Tatsuya que sabía muy bien que su padre no aguantaría tanta juventud junta y “con esas pintas raras” como los llamaba él.

 Salieron los tres otra vez a la sala y saludaron a la poca gente que se había quedado. Se sentaron formando grupos en los sofás que habían pegados a uno de los costados y pidieron algo de beber mientras se iban formando conversaciones. Algunas personas ya eran conocidas pero había dos chicas que asistían por primera vez a una actuación de ellos y se habían sentado bien cerca del grupo para avasallarlos a preguntas y halagos.
Shuichi sonreía y respondía de vez en cuando o seguía alguna gracia. Llegaron las cervezas que habían pedido y al estirarse un poco para alcanzar una se dio cuenta de que una de las personas que se habían quedado era el chico de la cresta rubia. Sentado en un butacón lateral quedaba tapado por una de las chicas que cada vez estaba más cerca de él. Shuichi se quedó mirando fijamente al chico que le sostenía la mirada. La cabeza de la chica volvió a interponerse en su visión y Shuichi hizo un esfuerzo por intentar adivinar de qué estaba hablando ella. La mirada del chico le había turbado y se bebió su cerveza prácticamente de un trago, pidiendo otra rápidamente.

 Pasó una hora y Shuichi calculó que había bebido bastantes cervezas a juzgar por la cantidad de botellines vacíos que tenía delante. Las conversaciones iban y venían a su alrededor mientras Shuichi intentaba mirar a ese chico sin ser descubierto.

- Oye, ¿dónde está Tatsuya? - preguntó al darse cuenta de que ya no estaba.
- ¿Joder tío ya vas borracho? Tatsuya se ha ido hace un rato, su madre se ha asomado preguntando por él. - le respondió Tanaka riendo – Menuda nenita estás hecha que ya no aguantas ni unas cervezas jajaja

 Shuichi no sabía si era el alcohol o que había estado más pendiente de otras cosas pero no se había dado cuenta de la marcha de Tatsuya. Se rascó la cabeza y encogió los hombros a modo de respuesta al comentario de Tanaka. Terminó la cerveza que tenía en la mano y notó cómo la chica de su lado le golpeaba el hombro con un movimiento suave de su puño. Se quedó mirándola sorprendido y alcanzó a oír a Tanaka:

- jajajaja Creo que no tiene remedio, encima del escenario es todo un personaje pero fuera de él es más bien parco en palabras. - Shuichi no necesitaba que la chica lo mirara haciendo pucheros para saber que Tanaka se refería a él. No era demasiado hablador, incluso estando entre gente conocida, aunque en ese caso directamente ni había oído lo que la chica le había comentado.

 Los otros dos amigos que se habían quedado se levantaron para irse también. Shuichi les despidió, ahora quedaban sólo las dos chicas, Tanaka y el chico de cresta rubia. Habían intercambiado alguna que otra palabra a lo largo de la noche aunque quien más mantenía la conversación era sin duda Tanaka.
 Al poco rato la chica de su lado se cansó de la apatía de Shuichi hacia ella y decidió marcharse. Su amiga estaba muy cómoda junto a Tanaka, el cual sí le prestaba suma atención, así que terminó marchándose sola. Ahora Shuichi tenía plena vista de ese chico que le había turbado durante toda la noche.
 Todavía no sabía qué le pasaba pero era como si algo le atrajera a mirarlo, tenía unas facciones muy atractivas y una mirada intensa que atrapaba. Por la mente se le pasó una idea estúpida que Shuichi rechazó: no podía estar interesándose en un tío. ¿Alguien de su mismo sexo? ¡Imposible!
 Últimamente no sentía mucho interés en tener alguna relación amorosa. Estaba centrado en la música y en seguir adelante con su propia vida. Había tenido algún encuentro con alguna chica pero desde hacía un tiempo no encontraba ninguna que le atrajera lo más mínimo. Si no tenía interés por las mujeres no podía ser que ahora de repente se interesara por un hombre. Aunque no podía negarse que ese chico lo cautivaba sobremanera.

 Varias cervezas más tarde Tanaka decidió desaparecer con la chica que quedaba. Se fueron bien cogidos el uno del otro y Shuichi se quedó a solas con el chico de la cresta rubia. Ni siquiera sabía su nombre pero hablaron de cosas sin importancia durante un rato hasta que decidieron que era mejor irse ya. Shuichi se levantó del sofá y se dio cuenta de que había bebido más de lo que pensaba. Le costó mantener el equilibrio y estuvo a punto de caer al suelo.

- Oh mierda, creo que me he pasado con la bebida.
- Pues parece que sí, ¿necesitas ayuda? Agárrate a mí - le dijo el chico.

 Shuichi se apoyó en el chico sin pensarlo pero al salir del local se percató del brazo del chico rodeándole la cintura y se soltó torpemente.

- Coño, vale tío, no hace falta más. Que puedo caminar yo solo - mientras decía esto la cabeza de Shuichi empezó a dar vueltas y temió caer al suelo así que retrocedió hasta apoyarse en la pared exterior del local.
- Me da que no estás tan bien como para caminar solo chaval, será mejor que llame a un taxi.

 Shuichi cerró los ojos todavía apoyado en la pared y al abrirlos se encontró de repente sentado en el asiento trasero de un taxi mientras le zarandeaban por el brazo izquierdo.

- Oye tío no te duermas, dime tu dirección para que el taxi nos lleve.

 Shuichi balbuceó su dirección y volvió a cerrar los ojos recostándose en el asiento.

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 Eiyuu no había previsto que la noche terminaría así pero ahora se encontraba en el asiento trasero de un taxi llevando a Shuichi a su casa. Realmente se había pasado con el alcohol.
 El pequeño concierto le había gustado mucho y también el rato de después. El batería era un tío muy majo que no paraba de hablar, lo cual compensaba los silencios de Shuichi. Durante toda la noche apenas habían hablado y todo habían sido cosas superfluas pero había algo en la persona de ese chico de pelo rosa que le había atraído tanto que había decidido quedarse todo el tiempo posible.
 Éste no era el primer chico que atraía a Eiyuu aunque de aquél hacía mucho tiempo. Después había estado saliendo con una chica una temporada, pero ya desde antes de llegar a Japón que no había encontrado ninguna persona que le atrajera, y menos tanto como el delgado chico que dormitaba a su lado. Alargó la mano para apartar un mechón de pelo que caía sobre los ojos cerrados de Shuichi y se quedó observando las formas de su cara. La nariz redondeada, la suave curva de los ojos, los labios algo enrojecidos y húmedos por el alcohol. Notó un carraspeo proveniente de la parte delantera del taxi y descubrió la mirada del conductor a través del espejo retrovisor. Eiyuu apartó la mano de la cara de Shuichi y giró la cabeza para mirar por su ventanilla. Qué forma de cortar el rollo.

 Llegaron a la dirección especificada y después de pagar la carrera Eiyuu sacó a rastras el cuerpo de Shuichi. Éste abría los ojos de tanto en tanto pero parecía que el trayecto en coche lo había adormecido aún más. Cogieron el ascensor y llegaron rápidamente a la planta correspondiente. Eiyuu rebuscó en los bolsillos de Shuichi hasta encontrar un manojo de llaves y fue probando hasta encontrar la correcta. El interior de la casa de Shuichi olía ligeramente a tabaco y aunque se veía limpio había bastante desorden en él.
Eiyuu logró encontrar el futón de Shuichi e intentó recostarlo en él. A pesar de la delgadez de Shuichi no era fácil para Eiyuu aguantar su peso mientras doblaba el cuerpo así que resbaló y ambos terminaron cayendo juntos encima del futón. Shuichi ni se inmutó a pesar de que Eiyuu le había caído encima. Un poco dolorido se empujó hacia arriba estirando los brazos y se encontró elevado sobre Shuichi que yacía encajado entre sus. Eiyuu dejó de levantarse por un momento y se quedó observando de cerca la cara de su nuevo y dormido amigo. Lentamente volvió a bajar acercándose más a la cara de Shuichi, notó el ligero aroma a cerveza que emanaba al respirar y sin pensarlo mucho posó su labios sobre los de él, que eran suaves y estaban muy cálidos. Shuichi pareció no inmutarse, seguía respirando pausadamente y apenas se removía. Eiyuu se apartó de él y lo tapó con el futón. Este chico le gustaba mucho y un beso robado no sería suficiente para él.

 Se marchó cerrando suavemente la puerta del apartamento y se dijo a sí mismo que regresaría a la mañana siguiente.

Continúa...

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Invitado especial Eiyuu de Carlachan ^^

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