Shuichi

¿Puede? - Parte 1

  Eiyuu hacía pocas semanas que había llegado de visita a Japón y ya se había aclimatado a su nueva vida. Se hospedaba en casa de sus primos y con el jaleo que había por allí no tenía ni un momento de aburrimiento. Aunque a veces necesitaba tomarse su tiempo y dedicarse sólo a él. Cuando sentía que necesitaba tiempo para sí mismo simplemente se enfundaba sus zapatos más cómodos y con su inseparable reproductor de mp3 se lanzaba a las calles de Tokio.

 Le gustaba caminar libremente entre la gente, pararse en algún escaparate, gastar algo de dinero en ropa o música. Por suerte no debía preocuparse por el dinero aunque cierto era que algo de dinero extra le vendría muy bien.

 Esa tarde estaba en uno de sus paseos y se encontraba en una tienda enorme de música de segunda mano que había descubierto hacía unos días. En su primera visita no le dio tiempo a mirar en todos los estantes de música y ahora quería seguir buscando algo de música.

 Se dirigió al estante de rock donde había mirado la última vez, rebuscó entre los CDs allí archivados y en su reproductor de mp3 terminó la canción que estaba sonando dando paso a la siguiente. Suavemente tarareaba la nueva canción cuando de repente se dio cuenta de que era la misma que había sonado la primera vez que miraba en ese expositor de CDs. Y recordó también que aquél día un atractivo chico de pelo color rosa había estado un rato al otro lado del expositor. A Eiyuu le había gustado el aire que imprimía ese delgado japonés. El pelo rosa, la ropa de marca de estilo punk, la forma de mover las manos para buscar entre los CDs. Eiyuu era una persona muy observadora y le gustaba fijarse en todos los detalles. Las manos del chico de pelo rosa eran de dedos largos y delgados y aunque semejaban algo agresivas, con las uñas pintadas de negro, se veían muy cuidadas. Tal vez ese chico tocara algún instrumento. En el tiempo que llevaba en Tokio, Eiyuu se había cruzado con mucha gente, pero ese chaval de aire gamberro le había llamado mucho la atención. Seguramente ya no lo vería más pero tenía su imagen grabada en la mente.

 Después de un rato sumergido entre CDs el móvil de Eiyuu comenzó a sonar. Era Tsuyoshi, el amigo de su primo Shingo.

- ¡Dime Tsuyoshi! – contestó Eiyuu al teléfono. A pesar de que sabía hablar el japonés perfectamente conservaba un poco de su acento coreano.
- ¡Hola Eiyuu! – dijo Tsuyoshi al otro lado - Oye tío, ¿te vienes al cine con tu primo y conmigo?
- ¿Al cine? ¿Qué película hacen?
- Pues no tengo ni idea tío. Pero Shingo me ha dado la vara todo el día y al final le he dicho que le acompaño para que me deje en paz. – la voz de Tsuyoshi sonaba algo cansada. Eiyuu sabía lo pesado que podía ser su primo y compadecía un poco a Tsuyoshi.
- Mmm bueno… ¿Dónde nos vemos y a qué hora? – ver una película no le rompía la tarde a Eiyuu.
- Pues yo estoy ahora en casa de mi novia, tu primo me ha dicho que se pasará por aquí a las seis y media o así. Si eso te explico cómo llegar aquí y ya nos vemos los tres.

 Tsuyoshi le explicó a Eiyuu cómo llegar al sitio donde habían quedado y se despidió. Después de terminar de hablar por teléfono, Eiyuu volvió a ponerse los cascos del mp3 y se dirigió al mostrador a pagar el CD que había cogido.

 Todavía faltaba una hora y media para las seis y media así que volvió a la calle para seguir con su paseo. En uno de los escaparates vio a varias personas agrupadas y se acercó a cotillear. Un gran cartel colorido anunciaba el nombre de una academia de artistas. Modelos, bailarines, cantantes. Ofrecían clases pero también sesiones independientes sólo por estar matriculado. Eiyuu se fijó en el mapa que indicaba la situación de la academia y se dio cuenta de que estaba justo al lado de donde había quedado con Tsuyoshi. Así que decidió ir hacia allí, podía hacer tiempo hasta las seis y media y cotillear un poco esa academia.

 Cuatro paradas de metro más lejos, Eiyuu bajó del vagón y siguiendo las indicaciones salió a la calle que buscaba. Todavía no entendía todos los kanjis del idioma japonés, pero por suerte en esa zona los nombres estaban también en caracteres occidentales y así se aclaraba más.

 Al salir a la calle el cielo anunciaba que pronto llegaría la puesta de sol. El barrio se veía tranquilo, un gran parque se asomaba a su derecha y Eiyuu supuso que sería el parque que salía en el mapa de la academia. Cruzó por el marcado camino del centro y se encontró enfrente de un edificio de tres plantas de alto, de estilo occidental. Se veía mucho movimiento en la entrada del edificio: gente con instrumentos, chicos y chicas de notable belleza, personas charlando sobre los guiones que sostenían en sus manos. Estaba claro que no se había equivocado de lugar.

 Todavía con la música puesta, Eiyuu atravesó el portal y entró en la recepción. Había una estantería a uno de los lados con innumerables panfletos informativos. Eiyuu cogió el más llamativo y empezó a leer. Al parecer había varias opciones de matrícula: cursos de interpretación, de música, de modelo, y una opción para apuntarse a la bolsa de trabajo de la academia.
 Una animada canción sonaba a través de los auriculares de Eiyuu mientras una idea se formaba en su cabeza. Los costes para acceder a la bolsa de trabajo no eran excesivos, y algún que otro trabajo de modelo no le supondría demasiado. No sería su primera vez.

 Se acercó al mostrador de recepción y después de recibir más información y rellenar unos formularios terminó inscrito en la academia. Hasta que no entregara un currículo y sendas fotos de sí mismo no podría acceder a las ofertas de empleo, pero el primer paso ya estaba dado.

 Miró su reloj y vio que ya casi eran las seis y media. Salió a la calle y bajó las escaleras de la entrada. Un oblicuo rayo del sol que ya se ocultaba le dio en la cara haciéndolo girar bruscamente Tropezó con alguien que justo se cruzaba por detrás. Eiyuu notó un cuerpo delgado y se apartó para pedir disculpas.

- Oh... Lo siento – dijo Eiyuu rápidamente.
- Ouch, ve con cuidado por favor. - respondió una voz masculina.
- Disculpa tío, ha sido sin querer. - Eiyuu se fijó en su interlocutor mientras hablaba. La figura delgada, el cabello rosa y las facciones agradables de su cara lo delataban. Era el mismo chico que días atrás había visto en la tienda de discos.
- Vale, no pasa nada. Pero ahora vas a tener que compensarlo viniendo a la actuación que tiene mi banda este viernes. - El chico le entregó un flyer oscuro lleno de letras en colores chillones y apenas sin mirar a Eiyuu se despidió – Espero verte allí, ¿eh?.

 Eiyuu se quedó en silencio observando cómo el chico se dirigía a otro grupo de personas y entregaba más flyers. Una interesante sonrisa inundaba su cara, se veía que esa actuación le hacía feliz. Recordando que se le hacía tarde Eiyuu volvió a cruzar el parque para encontrarse con su primo.
Justo enfrente de la otra salida del parque había un portal por el que salía Tsuyoshi. Eiyuu se acercó a saludarlo mientras guardaba el flyer en su bolsillo. Lo miraría al llegar a casa, esa actuación le resultaba interesante.

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 Shuichi, ése era el nombre del chico del cabello teñido de rosa. Una pequeña foto con los nombres de los componentes aparecía en el flyer que dos días atrás Eiyuu había recibido de Shuichi.
Ese encuentro le había sorprendido. Él creía más en las casualidades que en el destino pero reconocía que volverse a encontrar con ese llamativo chico por segunda vez en una ciudad tan grande le resultaba curioso.
Como buen amante de la música le atraía la actuación del grupo, así que esa misma noche iría al local para verla. Tenía ganas también de volver a ver a ese chico. Todavía no sabía muy bien por qué pero creaba cierta atracción hacía él y Eiyuu necesitaba solventarla.

 Unas horas más tarde Eiyuu se encontraba frente a las puertas del local donde iba a tener lugar la actuación. Al entrar se dio cuenta de que no era demasiado grande. Un sitio pequeño y algo oscuro pero que prometía una buena acústica del directo. Se acercó a la barra y pidió algo para beber mientras observaba a la gente de alrededor. Reinaba un amplio número de gente de estilo punk. Por el aspecto de Shuichi, Eiyuu había supuesto que ese sería el estilo de su música, y la gente que lo rodeaba le confirmaba la idea.

 Justo a la hora anunciada las luces del local bajaron todavía más y se iluminó únicamente la zona del escenario. Un chico alto y calvo se sentó detrás de la batería, un jovencísimo chaval, o tal vez era una chica, de rubio cabello se ubicó detrás de los teclados; y cargado con una guitarra se situó Shuichi en el centro, detrás del micrófono principal.

 Eiyuu se enderezó en el taburete. No había imaginado que Shuichi fuera el cantante y ahora estaba más impaciente por escuchar el directo. Los movimientos de Shuichi eran lentos y acompasados. La forma de coger el micro sujetando la púa con su mano derecha, el movimiento inconsciente de su cabeza para apartarse un poco el pelo de la cara, la sonrisa alegre pero algo picaresca mientras saludaba; Eiyuu se encontró observando fijamente cada movimiento de Shuichi. A pesar de que ya sonaban algunos acordes de ajuste Eiyuu apenas se daba cuenta, toda su atención se había centrado en esa figura marcada a contraluz.
La música comenzó y las notas de los instrumentos pronto se vieron adornadas por la voz de Shuichi. Su voz no era mediocre pero tampoco demasiado espectacular. Eiyuu seguía más atraído por la persona en sí que por la voz. No conocía a ese chico de antes, pero intuía que cuando subía al escenario su aura se transformaba e irradiaba todavía más ese carisma que sólo unos pocos artistas poseen.

 El concierto transcurrió entre los vítores del público. Se notaba que buena parte eran seguidores del grupo. Eiyuu se encontraba casi al fondo del local, pero al ser pequeño a veces se encontraba iluminado bajo alguno de los focos móviles del escenario. Una de las veces en las que la luz se posó sobre él Eiyuu notó que su mirada se cruzaba con la de Shuichi. No estaba seguro porque había sido algo rápido pero la extraña idea de que ese chico había buscado su mirada y lo había reconocido le golpeaba la mente.

 Al finalizar el concierto el grupo se marchó por detrás del escenario. Eiyuu quería acercarse y hablar con Shuichi así que comenzó a moverse por la sala. Escuchó cómo algunos fans comentaban que el grupo saldría en un rato y decidió esperar.

Continúa...

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Invitado especial Eiyuu de Carlachan ^^

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