- Moshi Mooo -. Contestó Shuichi al teléfono móvil alargando la última letra exageradamente.
- Buenos días, le llamo para informarle de una estupenda oferta... - comenzó a decir una robótica voz femenina al otro lado de la línea.
- Argh, más publicidad, ¡qué rabia! - exclamó Shuichi apretando bruscamente el botón de colgar.
¿Es que esa tarde nadie iba a dejarlo en paz? Hacía un rato había terminado una clase de expresión corporal y sólo quería relajarse un poco en el parque de enfrente de la academia. Pero parecía que los astros no podían estarse tranquilos y le habían preparado una tarde movidita. Shuichi se revolvió su corta cabellera, teñida de azul y se quedó mirando pensativamente hacia la salida del parque, por la que Cinde y su bicicleta se alejaban.
Cinde era un buen chaval, y tenía buena voz la verdad, pero sería mejor que se dedicara sólo a ser modelo. Japón no daba abasto para tanto artista y el Gran Shuichi era el único que podía llegar a la gran cima. La expresión facial de Shuichi estaba tornándose en una mueca entre felicidad, ambición y ensoñación.
- Buahahahahahahaha!!! - rió fuertemente Shuichi mientras se imaginaba rodeado de fans y brillando encima de un escenario.
Sin darse cuenta de que parecía una persona un tanto trastornada Shuichi se puso a saludar a su imaginario público como si hubiera terminado una función teatral. Afortunadamente no había nadie más en el camino del parque así que sólo los pájaros se asustaron ante tal figura peli-azul.
En ese momento, Shuichi se fijó en su mochila, que descansaba todavía al lado del tronco en el que había estado apoyado rato antes y se acordó de la canción que estaba componiendo. Unos versos le habían venido a la mente y le parecían perfectos para el estribillo. Volvió a tomar asiento junto al tronco y sacando un pedazo de papel bastante maltrecho y lleno de tachones se dispuso a escribir las palabras que le venían a la mente.
-... doko ni mo tomaranai mitasanai Emotion ... SHIKATO kimete ... - tarareó suavemente mientras garabateaba en la hoja de papel. - ... lalala ... I want New World ...
Una sonrisa de triunfo apareció en la cara de Shuichi, al fin la canción estaba tomando cuerpo y la emoción lo embargaba.
- Soy un genio!! hahahahahaha. - exclamó en voz alta.
En esos momentos una ráfaga de viento hizo volar el papel de las manos de Shuichi. Preocupado, se giró intentando cogerlo antes de que se perdiera y vio cómo se posaba en el suelo unos metros más allá. El arrugado pedazo de papel cayó a los pies de una joven y guapa chica. La figura de la chica exhumaba elegancia a pesar de llevar el monótono uniforme de instituto y el viento movía ligeramente su largo cabello de color negro profundo acrecentando sus bellos rasgos faciales. Suavemente ella se agachó y recogió el papel.
- Oh, gracias por cogerlo, es mío, tenía miedo de que se lo llevara el viento. - dijo Shuichi recuperando el habla y acercándose a la chica.
Ella permanecía de pie en el mismo sitio donde había recogido el papel y parecía leer las letras con cierta curiosidad. Shuichi notó un nudo en el estómago pero no sabía la razón. Siguió aproximándose a la chica hasta encontrarse en frente de ella.
- ¿Te gusta? Es la letra de una canción que estoy componiendo. - comenzó Shuichi. - Voy a convertirme en cantante profesional, ¿sabes? Mi nombre es Shuichi Shindou.
- Creo que es una buena letra, esta tarde le diré a mi amigo Hiro que me haga los arreglos con la guitarra... - proseguía Shuichi ya que ella seguía sin comentar nada.
- Esta letra es muy insulsa... - dijo finalmente ella de forma pensativa.
- ... aunque yo mismo podría... ¿Eh? ¿insulsa? - se sorprendió Shuichi al asimilar las palabras de ella. - ...
- Sí, no les veo fuerza ni originalidad. ¿Esto es lo que consideras componer? Creo que deberías dedicarte a otra cosa.
- Espera, pero ¿como te atreves a decirme todo esto? Ni siquiera nos conocemos - dijo Shuichi entre enfadado y estupefacto.
- Me llamo Eiri Yamamoto, encantada. - le dijo ella mientras le devolvía el papel - Ale, ya nos conocemos. ¡Hasta luego!
Después de estas palabras ella empezó a caminar rápidamente en dirección contraria a por donde había venido. Shuichi estaba pasmado sin saber qué más decir o pensar. ¿Quién era esa chica para hablarle así? ¿Cómo podía juzgar tan a la ligera sus letras?. Cuando reaccionó la chica ya había desaparecido por la salida del parque y no pudo decirle nada más.
Shuichi se quedó todavía un rato de pie en el mismo sitio. Una expresión de incredulidad adornaba su rostro. Estaba enfadado, cómo no, pero también notaba una sensación desconocida. no sabía si era sorpresa, frustración o curiosidad. La aparición de esa chica lo había turbado y no sólo por sus duras palabras.
Al cabo de un rato la expresión de Shuichi cambió convirtiéndose en un rictus de decisión y alzando la mano con el papel de la canción gritó:
- ¡Ya lo verás!¡Voy a escribir la mejor canción que hayas oído nunca!¡No podrás decir que mis letras son insulsas!
Después de decir estas frases en voz alta Shuichi las sintió todavía más, y volviendo a donde estaba su mochila sacó una nueva hoja de papel y empezó a rescribir la canción. Una sensación de poder le invadía y a pesar de que no podía dejar de pensar en esa chica se sentía inspirado y quería terminar la canción para demostrarle de lo que él era capaz.